Modificación en las causales de disolución para sociedades comerciales

La Ley 2069 de 2020 trajo una nueva causal de disolución para las sociedades comerciales, consistente en que el no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha a cierre del ejercicio, derogando las causales de disolución en particular para cada tipo societario en el Código de Comercio y en la Ley 1258 de 2008.
 
La hipótesis de negocio en marcha implica que a partir de la contabilidad, los indicadores financieros y la información financiera, se prevea que el negocio continuará, al menos, por los doce meses siguientes a la fecha del estado de la situación financiera de la compañía.
 
Los administradores de la sociedad que incurra en la causal de disolución anotada deberán abstenerse de iniciar operaciones diferentes de los del giro ordinario de la sociedad y convocarán al máximo órgano social para que determinen el camino a seguir, sea adoptar las medidas para el salvamento u ordenar su disolución y liquidación. De no proceder de esta forma, los administradores responderán solidariamente y serán sujetos de las consecuencia patrimoniales, penales y administrativas a que haya lugar.
 
Actualmente existe una gran incertidumbre en torno a si estas modificaciones relativas a las causales de disolución de las sociedades está vigente o no, pues aunque la ley entraba a regir inmediatamente, esta indica que el Gobierno deberá reglamentar las razones financieras o criterios para determinar la hipótesis de no cumplimiento de negocio en marcha. Aunque inicialmente podría pensarse que las otras causales de disolución se encuentran derogadas, recientemente elevaron consulta ante la Superintendencia de Sociedades y esta consideró todo lo contrario, es decir, que mientras no exista el decreto reglamentario, no es posible aplicar la Ley 2069 de 2020.
 
Esto supone que este será un año de incertidumbre para los administradores de sociedades comerciales, ya que estará en juego su responsabilidad según la interpretación que le den al asunto.